Todos
los años se producen en nuestro país incendios provocados por el
mal funcionamiento de chimeneas, calderas, estufas y otros aparatos de
combustión.
El hollin almacenado en
las chimeneas que no se limpian periódicamente, se convierte un
poderoso combustible que una vez combustionado produce un fuego de gran
potencia, que es capaz de rajar las chimeneas y propagar el fuego.
Por su propia
seguridad, haga inspeccionar y limpiar su chimenea por lo menos cada año.